LLAMADOS A ACOGER Y RESPETAR A LOS HIJOS
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La utilización legal de píldoras abortivas supondría un grave paso adelante en la difusión de esa mentalidad aberrante que considera un logro higiénico y político el llamado "derecho al aborto", es decir, a disponer de un modo "seguro" y voluntario de la vida de los hijos que todavía no han nacido. abre, por tanto, el paso a nuevos crímenes y a una contaminación mayor de nuestro modo de vida por la "cultura abortista".

Llamamos de nuevo A los católicos y a todos los amantes del ser humano y de la vida a oponerse sin vacilar a esta cultura mortífera.

La actual legislación sobre el aborto es injusta porque deja sin la tutela necesaria la vida de los no nacidos. Si, como algunos grupos políticos pretenden, se llegara a incluir entre los supuestos de despenalización el llamado cuarto supuesto, el estado renunciaría prácticamente por completo a su obligación de tutelar la vida de los niños no nacidos.

La inmoralidad aún más radical de esa legislación sería evidente. Cuando en 1994 se intentaba también introducir ese cuarto supuesto, advertíamos además de la posible inconstitucionalidad de esa legislación. Recomendamos la lectura de aquella declaración que ha vuelto de nuevo a ser de triste actualidad.

"Nuestro rechazo público no va contra las mujeres tentadas de abortar ante las dificultades reales de su vida o movidas por un ambiente cada vez más insensible a lo que el aborto es en realidad". Sin restar nada a la gravísima injusticia del aborto, la iglesia comprende a las que ya han recurrido a él, pues "no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisión dolorosa e incluso dramática". Pero tenemos que denunciar el crimen y, en particular, a quienes lo favorecen por medio de medidas legislativas o administrativas que dejan desprotegida la vida de los inocentes e inducen a los ciudadanos a pensar que el aborto no está tan mal o incluso que es un derecho. La injusta legislación actual debe ser modificada, pero no para hacerla aún más injusta, sino protectora de derechos fundamentales que hoy se están violando impunemente.

Hay que proporcionar a las madres tentadas de abortar los apoyos necesarios para que eviten una acción tan grave contra sus hijos que, además, no va a dejar de causarles a ellas graves problemas y traumas. El uso de píldoras abortivas sería un camino equivocado. las hundiría más en la miseria moral del aborto. Hay que ayudarlas a acoger a sus hijos, no a eliminarlos. hay que ayudarlas a criarlos y educarlos cuando tengan dificultades económicas o de otro tipo.

Y hay que facilitarles dar a sus hijos en adopción cuando lo deseen. Son miles las familias españolas dispuestas a acogerlos con cariño y dedicación, deseo entorpecido no pocas veces por procedimientos legales demasiado complejos que hay que agilizar. Estamos convencidos de que la aceptación social del aborto es uno de los mayores signos de inhumanidad y de decadencia moral de nuestra sociedad. Por eso hemos hablado en diversas ocasiones en contra de este fenómeno tan preocupante . No porque tengamos algo contra la verdadera libertad, sino porque estamos contra la injusticia, contra la "ley del más fuerte", y a favor de la vida de los hombres, que es la gloria de dios. Quebrantar el mandato divino: "NO MATARÁS" y contravenir la ley natural que nos pide respetar la vida humana no es en realidad actuar con libertad, sino con un gravísimo despotismo sobre los hermanos que esclaviza a quienes así actúan.